Antes de comenzar a medir, asegúrate de que puedes acceder correctamente a todo el hueco de la balconera. Retira, si es necesario, cortinas, muebles u otros elementos que puedan dificultar la medición. En edificios antiguos, los planos pueden servir como orientación, pero las medidas reales pueden haber cambiado con el paso del tiempo o no coincidir exactamente con la documentación original.
Por eso, es importante tomar siempre las medidas directamente sobre el hueco existente. Mide tanto la anchura como la altura en varios puntos. Si obtienes valores diferentes, utiliza siempre como referencia el valor más pequeño y aplica después las tolerancias correspondientes para la instalación. También puede ser útil realizar un pequeño boceto de la balconera e indicar en él las medidas, el sentido de apertura y otros elementos relevantes, como la posición de la maneta o la distribución de las hojas.