Antes de empezar, asegúrate de disponer de suficiente espacio para trabajar cómodamente alrededor de la ventana y de que la zona esté limpia, despejada y libre de objetos que puedan dificultar el desmontaje. Si la ventana está situada en altura, utiliza una escalera estable o una plataforma segura y comprueba que esté bien colocada antes de comenzar.
Protege el suelo y las superficies cercanas con una lona, cartón o plástico resistente para evitar daños causados por polvo, suciedad o la caída accidental de piezas. También conviene preparar un lugar donde puedas dejar tornillos, tapas y otros elementos pequeños para no perderlos durante el proceso. Antes de manipular la hoja, revisa cómo está fijada al marco y localiza los principales puntos de unión, herrajes o tapas que tendrás que retirar.
Trabaja siempre con cuidado y evita forzar las piezas si ofrecen demasiada resistencia. Por último, utiliza guantes de trabajo y gafas de protección para reducir el riesgo de cortes, golpes o contacto con restos de sellante. Si la hoja es grande o pesada, es recomendable contar con la ayuda de una segunda persona para sujetarla durante el desmontaje.