Aunque el acero de calidad no es tan aislante térmicamente como el aluminio, por ejemplo, es extremadamente robusto frente a las influencias externas. Por eso, las puertas de acero son especialmente frecuentes como puertas traseras, ya que son casi imposibles de abollar o romper sin herramientas pesadas. Así que, si alguien cree que puede abrir la puerta a la fuerza porque está en una zona menos frecuentada detrás de la casa o levantarla de sus bisagras, lo tiene clarito... También recomendamos instalar un pulsador en el exterior en lugar de una llave normal.
Las puertas de acero son tan fáciles de mantener como las de aluminio o PVC-aluminio, ya que la superficie lisa y revestida es muy fácil de limpiar. Esta propiedad también hace que las puertas de acero sean perfectas para la entrada trasera, porque aquí las puertas suelen estar expuestas a muchos factores: desde los gases de escape de los coches hasta la suciedad del jardín. Si, debido a la naturaleza de tu entrada trasera, la puerta trasera corre el riesgo de, por ejemplo, chocar contra paredes u objetos salientes al abrirse, te recomendamos que eches un vistazo a todas las opciones de apertura disponibles: las puertas traseras de acero pueden instalarse de modo que la manilla quede a la izquierda o a la derecha o abrirse hacia dentro o hacia fuera: son perfectas para cualquier situación.