Para los modelos más pequeños de ventana, como este tipo de ventanas, el aluminio también es adecuado, ya que su capa de óxido natural es especialmente resistente a la intemperie y prácticamente no requiere mantenimiento.
Cuando se fabrica en madera, este estilo no solo ofrece un aspecto clásico y noble, sino que las cualidades naturales de aislamiento térmico de la estructura de madera se traducen en un mejor aislamiento térmico.
Esto puede lograrse, independientemente del material elegido, seleccionando un acristalamiento adecuado. Según las directrices establecidas en la directiva revisada sobre ahorro de energía, o EnEV, el valor U (coeficiente de transmitancia térmica) no debe superar 1,3 W/(m²K).
El doble y triple acristalamiento y el sellado termoaislante ayudan eficazmente a detener la pérdida de calor y a ahorrar en costes energéticos.