Mientras que las ventanas mirador y las ventanas abuhardilladas de los edificios antiguos suelen crear corrientes de aire o incluso goteras, las construcciones más nuevas están completamente selladas y bien aisladas. Para crear las condiciones climáticas adecuadas, es útil la ventilación automática y permanente en la ventana de tejado. Esto permite que entre aire fresco en la estancia incluso con la ventana cerrada y genera un ambiente agradable.
Cuando se instala un motor eléctrico, una cadena de transmisión abre y cierra la ventana de tejado por control remoto. Y, si se instala un sensor de lluvia, este entra en funcionamiento en cuanto se detectan las primeras gotas de lluvia. El acristalamiento también contribuye a la eficiencia.
En este contexto, existe una amplia gama de espesores de cristal con relleno de gas noble, cristales exteriores con funciones de autolimpieza o diseños que incorporan dos, tres o incluso cuatro cristales. Todos ellos cuentan con un mismo objetivo: mejorar las necesidades individuales de climatizacción, reducción del ruido y la protección antirrobo. Asimismo, verás que en ocasiones se emplean elementos plegables.
Nuestra recomendación: no olvides revisar que la madera vaya a juego con la de las puertas.